Simulaci�n del superordenador del virus
Uno de los superordenadores m�s de gran alcance del mundo ha simulado un momento en la vida de un virus verdadero. La simulaci�n es la primera para capturar un organismo biol�gico entero en tal detalle molecular intrincado.

La biolog�a de c�mputo finalmente ha alcanzado el nivel de sofisticaci�n y la utilidad del juego video Pong de los a�os 70.

Pero suena como nosotros debe alcanzar m�s all� de invasores del espacio y de niveles del hombre de Pac en 5 a�os. Tendremos quiz� realmente el equivalente del bioinfo de Excel para entonces.

Funcionando en una m�quina en el centro nacional para los usos de la superinform�tica, Urbana, el programa calculaba c�mo cada uno de el mill�n o tan los �tomos en el virus y una gota circundante del agua salada obraba rec�procamente con casi cada otro �tomo cada femtosegundo, o millon�sima de un milmillon�sima de un segundo.

El equipo manej� modelar el virus entero en la acci�n para 50 billionths de un segundo. Tal tarea tardar�a a computadora de escritorio alrededor 35 a�os, dice Schulten. Esto es apenas una primera ojeada, �l dice. Solamente parece magn�fica.

El modelo demuestra que la capa del virus se derrumba sin su material gen�tico. Esto sugiere que, al reproducirse, el virus construya su capa alrededor del material gen�tico algo que insertando el material gen�tico en una capa completa. Vimos algo que es verdad que revolucionario, Schulten dice.

En �ltima instancia, los bi�logos de c�mputo quisieran simular virus m�s grandes tales como gripe o los sistemas biol�gicos complejos en una c�lula - y por per�odos m�s largos, tales como los mil�simos de un segundo de el cual puede ser que tome para observar las prote�nas en un interruptor de la c�lula un gene. Estos modelos de ordenador deben permitir que los investigadores descubran los detalles sobre tales procesos que puedan faltar observando un virus verdadero.

Pero tales simulaciones no llegar�n a ser posibles hasta que la generaci�n siguiente de superordenadores se construya en los cinco a�os pr�ximos, Schulten dicen.

Fuente: Naturaleza